martes, 26 de noviembre de 2013

ELECCIONES A GOBERNADOR 2013

Santiago del Estero se apresta a vivir una nueva jornada electoral el próximo 1 de diciembre, EL CIUDADANO santiagueño tendrá una nueva oportunidad de elegir quién gobernará los próximos cuatro años.
Que va elegir el santiagueño?.
1.-Será consciente de la situación económica en la que Argentina se apresta a vivir en los próximos meses?.
2.-Tendrá en cuenta el nivel de ingreso?.
3.-Cree que cambiará la política salarial de la Provincia?.
4.-Busca un cambio político?.
5.-Hay corrupción?
6.-El Ciudadano santiagueño busca mejor educación?.
7.-Que espera de los gobernantes?.
8.-Vive bien?.
9.-Es seguro vivir en Santiago del Estero?.
10- Hay droga?
 Estas son algunas preguntas que El Ciudadano de mí provincia se debería hacer antes de emitir el voto y recordar siempre en la libertad ,pensando en nuestros hijos y su futuro en nuestra tierra santiagueña.
Eduardo Costas.

lunes, 25 de noviembre de 2013

OPINION

Kicillof y la vieja tentación de buscar culpables en lugar de soluciones

El ministro de Economía buscó descargar la culpa de la crisis del dólar en dos políticas emblemáticas del kirchnerismo: La industria automotriz y el polo de Tierra del Fuego. Busca correr el eje del sector energético que administra. La interna del Gobierno recrudece y hasta ahora lo único que ofrece el nuevo equipo es más de lo mismo
 
“Cuando usted habla así sin parar durante horas, me hace acordar a Cavallo”, le dijo con una sonrisita la senadora puntana Liliana Negre de Alonso, en una de esas extenuantes exposiciones que el joven brillante solía protagonizar en la cámara alta. El rostro del entonces viceministro de Economía enrojeció hasta las raíces del cabello. Fue una chicana, pero acaso la senadora descubrió un patrón.

Axel Kicillof logró llegar al lugar para el que se preparó toda su vida. Y lo hizo en un momento crítico de la Argentina, donde más que nunca lo que falta es política económica. Tiene de que ocuparse. Pero todavía no había terminado de mudarse al despacho de ministro, que inició una ofensiva sobre –al menos- otras dos carteras claves: Industria y Cancillería.

En el mismo sábado que el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, se exhibía ante los medios “trabajando” en un fin de semana largo, para alimentar esa idea sciolista de la hiperkinesia como solución de todos los males –en un inesperado homenaje a Paul Virilio y su concepto de la velocidad-; el flamante ministro de Economía iniciaba una ronda con periodistas amigos para horadar la gestión de Débora Giorgi y Héctor Timmerman.

Horacio Verbitsky marcó el inicio de esa línea de trabajo este domingo, con un insumo para nada inocente: El análisis sectorial elaborado por Eduardo Basualdo, respetado investigador de Flacso, pero sobre todo, ex miembro del directorio de la expropiada YPF, por propuesta directa de Kicillof.

La embestida une lo deseado con lo necesario. Ubicar el origen de la crisis de falta de divisas, en los déficit del sector automotriz y Tierra del Fuego, le permite a Kicillof correr el foco del sector energético que viene administrando hace dos años, con los resultados que pueden observarse.

Es la vieja estrategia que comparte con funcionarios como Carlos Zannini de adosar a cada problema un culpable, en vez de una solución. Fue así como la crisis energética fue en su momento responsabilidad de la voracidad de Repsol y los Esquenazi en YPF. Sin embargo, una vez expropiada el problema continuó ¿Pero para qué revisar ese pasado? Retrospectiva selectiva muy funcional a la zona de confort del flamante ministro.

Voracidad de poder, adaptación del “diagnóstico” a los objetivos políticos, demonización de los otros, fascinación por el propio discurso, operación mediática. No parece casual que Domingo Cavallo haya encontrado en Axel Kicillof el único ministro de Economía del kirchnerismo digo de elogiar, aunque se cuide de aclarar que está en “las antípodas” de su pensamiento. Está claro que es lo que el ex ministro encuentra atractivo en su joven colega.

El problema

El problema sin embargo sigue siendo el mismo: La realidad. Una semana después del anuncio de su designación, Kicillof sigue sin ofrecer ninguna respuesta consistente a los problemas que le toca enfrentar. Lo que se ve es un refritado de las mismas recetas que llevaron al actual fracaso: Controles de precios y nuevos impuestos. Hasta ahora nada mas.

Eso si, mucha filtración de buenas intenciones –muchas de ellas contradictorias-, que algunos medios replican con candidez. Promesas de grandes inversiones extranjeras en infraestructura, “swap” de reservas con China, aumento en los límites en las tarjetas de crédito y otras delicias minimalistas que suponen nos terminarán ubicando en el Nirvana deseado: Volveremos a comprar dólares!


Lo que sucede es obvio: Las opciones que enfrenta Kicillof para empezar a ordenar la macroeconomía no son agradables. Ya sea devaluar –todavía mas-, ajustar el gasto, desdoblar, volver a tomar deuda, llegar a un acuerdo con los holdouts y pagarles, restringir la emisión, eliminar subsidios. Son apenas algunas de las medidas que el ministro demora, muy consciente del daño que le causarían a la imagen que se construyó con tanto esfuerzo.

Por eso, la necesidad de construir un mix matice ese fárrago de malas noticias: Un poquito de culpables, alguna medida “proactiva”, algo de gradualismo. En fin, se trata de elaborar un aderezo lo más agradable posible que nos permita olvidar ese gusto amargo que se desliza por la garganta.

No es una tarea sencilla y se entiende la demora. Pero esa circunstancia nos regresa a Virilio: En estos tiempos hiperconectados la velocidad es un aliado formidable del poder si se la controla, pero adquiere una dinámica peligrosísima si se permite que cabalgue sobre una agenda de problemas no atendidos.

Tan claro como los veíamos en los viejos episodios de ese Batman gordito y en blanco y negro, cuando nos anunciaban que “en otra parte de Ciudad Gótica”, la inflación y la caída diaria de unos 100 millones de dólares de reservas, continúan su avance triunfal.

OPINION

Pronósticos mancados


El Titanic era insumergible; el peronismo riojano, invencible y Cristina, eterna. Los vaticinios para 2015 también anticipan papelones.
“Con minoría en el Congreso, una sociedad polarizada y la economía en la cuerda floja, la Presidenta enfrenta sus últimos dos años sin vocación para la negociación política y sin perspectivas creíbles de reelección”. Eso afirmaban dos reputados politólogos argentinos… en 2010, y tuvieron el coraje de publicarlo en la chilena Revista de Ciencia Política. Como gruñía Niels Bohr, predecir es muy difícil, sobre todo el futuro.
Luis Tonelli gusta recordar que, un año antes de las elecciones presidenciales, el favorito es siempre otro. En 1982 triunfaba cualquier candidato peronista, en 1988 el presidente era Cafiero, en 1998 el vencedor surgiría entre Chacho y Graciela, en 2002 Reutemann ganaba caminandoy en 2006 todos apostaban a la reelección y no a la alternancia por vía de afinidad conyugal. La derrota bonaerense de Kirchner en 2009 dejó claro que la reelección de Cristina era imposible y que De Narváez tenía un brillante futuro político. Clarísimo. ¿Cómo culpar a quienes hoy ven a Massa presidente en 2015?
Predecir es muy difícil, y casi siempre errado. Además de la inconveniencia de pronosticar, corresponde extraer de lo precedente otra conclusión: la provincia de Buenos Aires es tan estratégica… como las demás. Aunque albergue al 38% de la población y del electorado nacional, no hay quien la unifique. Los argentinos votan en malón, y los bonaerenses no exhiben una conducta diferente del resto. Es un mito que el conurbano ponga al presidente: como máximo puede contribuir a derribarlo. Si hay un distrito con capacidades electorales diferentes, ese es la Capital Federal; pero sus veleidades electorales son escasamente contagiosas y tienen poco impacto nacional.
La provincia de Buenos Aires es un gigante descerebrado. Algunos intendentes pretenden estructurar a esa mole blanda, pero la Constitución y la economía no los favorecen. La Constitución Nacional establece sólo dos niveles de gobierno: el federal y el provincial. La autonomía municipal es reglamentada por las provincias, que fijan “su alcance y contenido en el orden institucional, político, administrativo, económico y financiero” . En otras palabras, salvo que la deleguen motu proprio, la caja la manejan las capitales provinciales y no las cabeceras municipales.
En Brasil, en cambio, la Constitución establece tres niveles de organización federal: el nacional, el estadual (o provincial) y el municipal. Los intendentes controlan el 20% de los recursos fiscales del país independientemente de su relación política con el gobernador o la presidenta. La segunda maldición para los intendentes argentinos es más coyuntural: durante turbulencias económicas, la buena gestión no garantiza buenos resultados. A diferencia de sus colegas brasileños, están condenados a sufrir la mala administración ajena, sea provincial o nacional, porque cuando falta plata arriba se cierra la canilla abajo.En síntesis, las condiciones legales y económicas no favorecen a una liga de intendentes que quiera reemplazar a la tradicional liga de gobernadores.
Este diagnóstico es correcto mientras no se transforme en pronóstico, en cuyo caso puede fallar. Predecir las consecuencias de la enfermedad presidencial tampoco es lineal. Más allá de alimentar el voto piadoso o despegar a la presidenta de la derrota, se abre una oportunidad para tomar decisiones impopulares y echarle la culpa a Boudou. A cambio, los pretendientes a la sucesión pueden ofrecerle impunidad judicial. Así, quien asuma en 2015 tendrá la bomba desactivada y el vicepresidente seguirá siendo un hombre libre.
Pero hay dos obstáculos para esta estrategia: la Cámpora y la calle (el que pensó en la Justicia es un optimista). Los jóvenes K están convencidos de su revolución y no aceptan multas ni, ahora, correctivos. La calle, por su parte, podría incendiarse si las decisiones impopulares eliminan los subsidios y blanquean el tipo de cambio, con el consecuente aumento de precios, pobreza y desempleo. El futuro es impredecible, pero el pasado enseña que los ajustes no son simpáticos ni los argentinos mansos.
Vaticinar que el próximo presidente enfrentará una tormenta económica parece obvio, aunque podría no serlo: quizás la tormenta llegue antes. En cualquier caso, como todo aficionado a la meteorología sabe, cuando el pronóstico oficial anuncia buen tiempo hay que salir con paraguas

POLITICA

¿De qué hablamos cuando hablamos de cambio de ciclo?

(Columna de Ignacio Ramírez, sociólogo y director de Ibarómetro)
Distintos factores intervienen en el comportamiento electoral y no suelen prevalecer los mismos en las elecciones legislativas que en las presidenciales
En cada contexto electoral, la competencia por los votos es seguida de la competencia por el sentido de los votos. Los resultados electorales habilitan interpretaciones muy diversas respecto a las razones y motivos de los electores. En el presente artículo me propongo relativizar y cuestionar una de las interpretaciones transitadas: la teoría del “fin de ciclo”.
En el comportamiento electoral interactúan factores de corto plazo (coyunturas, episodios, campañas electorales), con factores de mediano plazo (balance sobre el gobierno en curso, evolución percibida de la economía) y factores de largo plazo (orientaciones ideológicas de los votantes, matrices culturales). En elecciones legislativas estos tres grupos de factores no tienen el mismo peso que en las elecciones presidenciales, donde los elementos de mediano y largo plazo aumentan su injerencia. Esbozo un primer argumento: las recientes elecciones no son un signo claro que nos permita pensar las claves de nuestra Epoca.
Al evocar la idea de época –marcando su distancia con la noción de coyuntura– apunto a la configuración de un nuevo ecosistema cultural, cristalizado en la sociedad argentina durante la última década y cuya vigencia se verifica por medio de una multiplicidad de factores; abordaremos el tema luego de las reflexiones siguientes.
Para avanzar es preciso introducir, al menos esquemáticamente, la diferencia entre “opinión pública” y “cultura política” . La socióloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann definió a la primera en términos de “piel social” de la sociedad; prologando la metáfora podemos definir a la cultura política como su anatomía ideológica, menos visible y, sobre todo, menos expuesta a la interacción epidérmica con el entorno. Cultura política: el subsuelo de valores y actitudes mayoritario escondido debajo de la ruidosa coyuntura. Paso en limpio una segunda idea: los cambios de ciclo sólo pueden ser posible en la medida en que se produzcan profundos cambios en el terreno de la cultura política, y no a partir de intermitentes ánimos coyunturales. Tomando nuevamente algunas licencias conceptuales, sostengo que las elecciones legislativas suelen resolverse en función de fuerzas de la coyuntura, es decir, vota la “opinión pública” . Las elecciones presidenciales, en cambio, suelen ser resueltas a partir de vectores más profundos, vota la “cultura política” .
Cuando se pusieron de moda, los estudios de “cultura política” concernían al vínculo que existe entre las configuraciones culturales y las instituciones políticas. Sobre el tema sobresalen los aportes de Montesquieu y Tocqueville, quienes reflexionaron agudamente sobre la estrecha relación que existe entre las instituciones políticas y las pautas culturales prevalecientes de una sociedad. Los autores mencionados alertaron acerca de la imposibilidad de edificar un sistema político construido a contramano, o violentando, el tipo de cultura política que presenta esa sociedad. El sinuoso camino a la modernidad de Alemania constituyó un caso emblemático para los estudios de cultura política. Un enigma los ponía en marcha: ¿Por qué la república de Weimar no resistió a los embates de la crisis económica mundial tal como sí lo hicieron democracias de muy diversas arquitecturas? Las conclusiones apuntaron a que más que una falla en la ingeniería constitucional o de un déficit en el desarrollo económico, se trató en esencia del débil arraigo y aceptación popular sobre las reglas de juego de la democracia que existía en aquella Alemania: en las elecciones para el Reichstag del año 1932 los dos partidos que se oponían abiertamente a la democracia parlamentaria obtuvieron el 60% de los votos. Es decir, el crecimiento económico y buenas arquitecturas normativas e institucionales son ingredientes necesarios pero no suficientes en la construcción de una democracia sólida.
Con dos guerras mundiales y la experiencia totalitaria a cuestas, las credenciales democráticas alemanas parecían fácilmente cuestionables. El retrato de la sociedad alemana que ofrecieron Almond & Verba parecía acreditar empíricamente la “acusación” sobre la deficitaria democraticidad de su sociedad. Las investigaciones de Theodor Adorno sobre “la personalidad autoritaria” tampoco mejoraban el “prestigio democrático” de los alemanes. Años después, el investigador Oscar W. Gabriel se propuso examinar la evolución de las tan sospechadas actitudes políticas de los alemanes hacia 1984. El autor demuestra cómo las adhesiones con la democracia se fueron fortaleciendo y enraizando, independizándose de los rendimientos económicos del sistema. En líneas generales, Gabriel comprueba que la cultura política, en contra de lo que se pensaba, puede cambiar, desacreditando los insistentes discursos sobre la irreversible singularidad autoritaria alemana.
La transición democrática en España fue otro proceso muy nutrido de estudios sobre cultura política. Pudo pensarse, por entonces, que la sociedad había sido teñida de valores autoritarios durante su larga y sombría estada en el franquismo. Recordemos, para dimensionar la novedad que suponía la aparición de la democracia, que la primera convocatoria a elecciones tuvo que ser envuelta en una campaña pedagógica sobre cómo ejercer el derecho al sufragio, en virtud de la nula gimnasia electoral de una buena parte de la sociedad española. Nuevamente surgía la pregunta acerca de la armonía o inconsistencia entre sociedad y gobierno: ¿En la puerta de reingreso a la democracia estaba la sociedad española equipada culturalmente para este nuevo tipo de convivencia? En síntesis: en un primer momento los estudios de cultura política estaban orientados a medir la “democraticidad” de las sociedades, partiendo de la tesis según la cual la fortaleza de una democracia descansa sobre el vigor de sus instituciones pero también, y sobre todo, sobre el nivel de adhesión de la ciudadanía a los valores democráticos. En palabras de Tocqueville, la democracia refiere a los “hábitos del corazón”, mucho más vinculantes para la acción política que las normas.
Sobre este punto, las distintas encuestas realizadas desde Ibarómetro y otras consultoras u organismos ilustran señales favorables: por un lado la mayoría de la sociedad descarta regresiones dictatoriales. Asimismo, la amplia mayoría de los argentinos exhibe actitudes políticas plenamente compatibles con el sistema democrático. El caso es que, el “indicador Churchill” , utilizado para medir el apoyo a la democracia, afortunadamente se ha comoditizado en el Cono Sur y por lo tanto permite adjetivar de “democrática” nuestra cultura política, pero no aporta pistas adicionales sobre su contenido y fisonomía. Retomo entonces la tesis que recorre este artículo: así como el menemismo no fue un conjunto de políticas públicas sino una atmósfera simbólica y cultural, el kirchnerismo no es una sucesión de administraciones o una suma de ministerios sino que es un nuevo ecosistema cultural (del cual es causa y consecuencia), una cultura política en que se apoya el ciclo vigente, y que no pareceríaa haber sido cuestionada en las recientes elecciones de medio término.
Los claves que singularizan este nuevo ecosistema cultural son: amplia politización, revitalización simbólica/política de la triada “Estado-publico-política”, nueva mirada sobre los medios y definición “social” de democracia. Hagamos un doble clik sobre algunas de tales características.
1. En torno a la democracia existen intensos debates teóricos y políticos respecto a cuáles son sus rasgos más constitutivos. Los estudios comentados revelan el rasgo dominante de la cultura política argentina: el “igualitarismo”. La matriz cultural de la sociedad argentina –que metaboliza los aportes del radicalismo, del peronismo, del progresismo, los valores de inspiración judeocristiana, el enorme peso social y simbólico de la clase media, tempranos avances en materia de derechos sociolaborales– resulta una cultura poco tolerante con la desigualdad. Para los argentinos la democracia no es únicamente un conjunto de procedimientos o reglas para elegir representantes; es esencialmente un contrato social cuyo horizonte es la construcción de una sociedad más justa.
2. El vínculo entre la ciudadanía y el sistema político – cuyo punto de interacción más emblemático es el acto electoral –está signado en muchísima democracias contemporáneas de otras regiones por la apatía, la desconfianza y el cinismo. En la Argentina, el 77% de los ciudadanos asocia votar, con sentimientos positivos. El dato relativiza los discursos que insisten sobre el supuesto agotamiento del ciudadano, cuyo principal deseo sería dedicar todas sus energías al ámbito privado. Resulta revelador que los ciudadanos argentinos –a contramano de los crecientes niveles de abstención electoral que registran muchas democracias europeas– voten masivamente y lo hagan animados por la esperanza y la alegría.
3. Con respecto a la mirada sobre los medios, el debate en torno a la ley de servicios de comunicación audiovisual provocó un proceso de aprendizaje ciudadano, un cambio cultural, por el cual la sociedad no percibe más a los medios como “testigos imparciales y aspectos de la realidad” , si no más bien como actores teñidos de intereses y/o ideologías. Es decir, lo que resultaba el punto de partida de cualquier carrera de comunicación social se generalizó al conjunto de la ciudadanía. Tal alteración en la mirada sobre los medios modifica el “contrato de lectura” que los ciudadanos establecen con los medios que consumen, estando ahora mejor provistos de músculos críticos.
El kirchnerismo ha sido al mismo tiempo motor y expresión de un profundo cambio de ciclo, cuyos rasgos esenciales suscitan una mayoritaria adhesión en la sociedad argentina, más allá de cómo los votantes operacionalizan decisiones electorales en determinadas coyunturas sociopolíticas. Un análisis centrado en la cultura política de estos tiempos esboza un escenario político para los próximos años, muy distinto a aquellas proyecciones fundadas en las zigzagueantes coyunturas.

ECONOMIA

Reservas, dólar e inflación

Un desenlace evitable

(Columna de Martín Tetaz, economista, profesor de la UNLP y la UNNoBA, investigador del Instituto de Integración Latinoamericana -IIL- y del Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales -CEDLAS-. Twitter: @martintetaz)
Me tocó aterrizar en el aeropuerto de Caracas una caribeña tarde de julio, en el sentido más caluroso de la palabra. Las ofertas para hacerse de mis dólares empezaron en los 15 bolívares, cuando aún no había salido de la manga del avión. Pasé migraciones y subieron a 22. Me abrí paso en el hall de entrada y hasta que logré localizar al remisero designado por la Universidad que me invitó, la puja llegó a los 30, pero la paciencia pagó dividendos, porque el conductor terminó ofreciéndome 35 unidades de la devaluada moneda venezolana por cada uno de mis (escasos) billetes verdes, casi seis veces más que las magros (e irreales) 6,30 al que cotizaba el oficial.
En la calle, la potencia de mi dinero era directamente proporcional al porcentaje del valor agregado local que tenían los bienes que deseaba comprar. Lógico, con un salario mínimo (que, a diferencia de lo que sucede en la Argentina, realmente cobra mucha gente) de 2.457 bolívares, al cambio paralelo eran US$ 70, lo que se traducía en servicios (intensivos en mano de obra, o en combustible subsidiado) y bienes como el café o el cacao realmente muy baratos.
Pero la ilusión de riqueza se acababa rápidamente cuando se trataba de bienes que no se fabricaban en la región y que debían ser importados. Allí los precios arbitraban la escasez de divisas con una precisión implacable, abortando cualquier posibilidad de comprar a valores subsidiados celulares, tabletas, notebooks y demás chiches. En el medio, los precios oscilaban según la composición de transable/no transable del bien en cuestión, como ilustra la evolución diferenciada del índice de precios al consumidor que acumula 54,3% de inflación en los últimos doce meses para el nivel general, siendo del 62% en bienes (liderando los alimentos con el 72,1%) y del 42,4% en servicios.
Hace ya cuatro meses que dejé atrás la tierra de la vinotinto y la escalada de “la lechuga”, como popularmente se denomina al dólar paralelo para evitar las sanciones del Gobierno, no se detuvo en absoluto y en los últimos días llegó a pasar la barrera de los 60 bolívares, casi diez veces el valor del cambio en el mercado oficial donde, por cierto, no se consigue.
Pero Venezuela fue por estos días noticia porque el delirante presidente Nicolás Maduro, en un alto de sus conversaciones con pajaritos y suspendiendo momentáneamente sus avistajes de Chávez en los túneles del subte caraqueño, ordenó que la cadena de electrodomésticos Daka vendiera “al costo” toda su mercadería, luego de comprobar que muchos artículos de la línea blanca tenían sobreprecios del orden del 1000%, curiosamente la misma sobrevaloración que presenta el dólar paralelo respecto del oficial.
Confieso que lamento no tener la posibilidad de viajar a ese país en los pocos días que quedan hasta que se agoten por completo los electrodomésticos, porque existen pocas posibilidades en otro lugar del mundo de comprar bienes importados valuados a un dólar de 6,30 bolívares, cuando se puede cambiar cada unidad de la moneda norteamericana por 60 de ellos.
En este contexto, la incomprensión de los principios más elementales del funcionamiento de los mercados ha llevado al Mandatario venezolano a sostener que su Gobierno está siendo víctima de una “guerra económica”, cuando la secuencia de acontecimientos es mucho más simple: la combinación de un tipo de cambio sobrevaluado, junto con la desconfianza de los inversores en las políticas confiscatorias del Gobierno, ha puesto en fuga los capitales logrando el récord de doce años consecutivos de déficit en la cuenta capital del balance de pagos, con el agravante de que desde el 2009 caen sistemáticamente las reservas porque el superávit comercial, apuntalado básicamente por la exportación de petróleo, ya no alcanza para evitar la caída de reservas, que acumulan una pérdida de US$ 25.266 millones desde entonces.
La respuesta del Gobierno ha sido la implementación de un cepo cambiario que bajo el dominio de Chávez generó una brecha de casi el 100% con el oficial, diferencia que crece sin prisa pero sin pausa desde que se complicó la salud del líder bolivariano. El simple arbitraje de la oferta y la demanda hizo el resto.
Cualquier semejanza con…
La enorme semejanza con la evolución de nuestra economía no es mera coincidencia. Es verdad, Venezuela es una exageración de la Argentina, pero cualitativamente los problemas guardan una similitud que asusta. El Banco Central, el de acá, continuó con la pérdida de reservas, perforando el piso de los US$ 33.000 millones, y el dólar blue otra vez toca a la puerta de los 10 pesos. Esta drenaje de divisas se da en un marco de expansión monetaria moderada, pero lo suficientemente generosa como para que el dólar cobertura (la relación entre base monetaria y reservas) esté hoy en $10,53 con perspectivas de cerrar 2013 en torno de los $11,45 si es que no siguen cayendo las reservas internacionales del BCRA.
Es obvio que la relación entre el dólar paralelo y el dólar cobertura no es lineal, pero a medida que recrudece el fenómeno inflacionario y cae la preferencia por liquidez (básicamente porque la demanda de “dinero motivo especulación” es nula), el dinero fiduciario pierde paulatinamente su valor simbólico, siendo su respaldo en metálico (o divisas) cada vez más representativo de su verdadero valor. Si el dinero fiduciario perdiera todo su valor simbólico (como ocurrió con las hiperinflaciones del ‘89 y ‘90) entonces el dinero volvería a ser un “dinero mercancía”, siendo entonces la relación entre la base monetaria y las reservas, crucial para determinar el precio sombra del dólar, que es el que podría sostener el Gobierno si, aprovechándose de los artículos 617 y 619 del Código Civil, no pudiera evitar que la gente de hecho dolarizara sus operaciones (como ya ocurre en el mercado inmobiliario).
El dólar blue es así el valor de una apuesta por la insostenibilidad de la política cambiaria oficial y por ello camina, pari passu, con el dólar cobertura desde que en noviembre del 2011 se impuso el cepo. La preocupación es que si las reservas continúan su caída y la expansión monetaria no se detiene, el dólar cobertura escale hasta los $19 para fines del año venidero (suponiendo reservas en US$ 25.000 y expansión de M 0 –agregado de la base monetaria– al 25%), llevándose puesto al blue en la subida. Si ello sucede la presión sobre los precios de los transables (y sobre todo los importados y su competencia local) ocasionará una fuerte suba de la inflación, tal y como sucede en Venezuela, condenando a muerte al actual modelo.
Esperemos, no obstante, que la sangre no llegue al río, que la Presidenta retome sus funciones, cambie el ministro actual y ponga a un economista que trabaje para resolver el atraso cambiario, con la colaboración de una política monetaria y fiscal consistente (reemplazar subsidios por emisión, por ejemplo). Hoy el desenlace venezolano es evitable. Si se disparan el blue y la inflación, ya no será tan fácil.

POLITICA EXTERIOR

El próximo salto de China

Avances hacia el libre mercado

Todo indica que, en el área económica, el régimen chino ha decidido reemplazar el puño de hierro del Estado por la proverbial mano invisible del mercado. Eso es, al menos, lo que ha trascendido de las sigilosas cuatro jornadas que insumió el reciente Plenario del Partido Comunista en Pekín. ¿Debe interpretarse esto como un avance decisivo en la larga marcha del gigante asiático hacia la instauración de un sistema capitalista democrático?
En rigor, sólo los observadores más optimistas agregan a esa alternativa en materia de apertura política. Es más aceptada, en cambio, la hipótesis de que la misión del Plenario fue, en rigor, proveer un marco conceptual para tornar más creíble la idea de que la actual dirigencia, encabezada por el presidente Xi Jinping y el premier Li Kekiang, ha llegado al poder para impulsar una década de cambios transcendentes.
Sin dar detalles acerca de su implementación en la compleja realidad china (una tarea reservada a la rama ejecutiva del gobierno) los asistentes al Plenario promueven no sólo la liberalización de los mercados sino también el desmantelamiento de la madeja legal que hasta hoy impide a los campesinos vender sus parcelas agrícolas. Esta limitación fue concebida décadas atrás para poner freno al acelerado proceso de migración interna a los centros urbanos, con su correlato de pobreza y desorden.
A pesar de que las conclusiones del Plenario parecen apuntar claramente al recorte del poder y los privilegios de los grandes conglomerados estatales, nadie parece esperar a un recorte de las facultades del gobierno en áreas tan estratégicas como las finanzas, la energía, las telecomunicaciones y el transporte. Pero no han pasado inadvertidos, sin embargo, los estudios económicos que muestran que la tasa de utilidades de las compañías públicas ronda el 5% anual, alrededor de la mitad de lo que exhiben sus competidores del sector privado.
La anunciada liberación de los precios, las tasas de interés y las tarifas de servicios representa, por sí misma, un fuerte golpe a los privilegios de las firmas controladas por el Estado, lo que, en algunos casos, las tornaría insostenibles.
Crecer, pero no tanto
Otra novedad importante anunciada por el Plenario es que la meta de crecimiento de la economía china se reducirá al 7% anual en 2014. Lo cual parece confirmar que el gobierno no confía en que los cambios económicos puedan alcanzarse sin traumas y busca, por otro lado, aliviar las presiones sobre el aparato productivo mientras se procura resolver problemas tan espinosos como el aumento incontrolado del endeudamiento y la generación de una burbuja especulativa en los precios de las propiedades.
“A corto plazo, las reformas no necesariamente serán positivas para el crecimiento”, reconoció un alto funcionario de un banco estatal. Una meta de expansión económica más baja también parece coherente con lo que muchos analistas prevén en cuanto a ajustes de la oferta monetaria, una política que ya parece asomar con la disminución de la oferta de créditos por parte de la banca oficial.
Por otro lado, la decisión de desacelerar también parece vincularse con la necesidad de abordar acuciantes problemas económicos y sociales que los padres fundadores del gigante comunista difícilmente pudieron haber previsto, y que devienen de la obsesión por lograr una rápida y robusta expansión. Es el caso de la grave contaminación ambiental, el deterioro de las condiciones de trabajo para enormes masas de población (particularmente para los contingentes de recursos humanos empleados por las multinacionales que buscan beneficiarse con el bajo costo de la mano de obra), la extendida corrupción y las inequidades socioeconómicas que la censura y la represión política procuraron ocultar, con escaso éxito, durante varias décadas.
Cambio de aire
Barry Naughton, un académico de la Universidad de California, que se ha destacado como analista de la economía china y del sistema político que le sirve de sostén, planteó recientemente los tres interrogantes que, a su juicio, definirán el rumbo y la profundidad de las transformaciones en la próxima década:
  • ¿Se tomarán medidas audaces para reformar el régimen de propiedad de la tierra?
  • ¿Se pondrá fin al actual sistema de ciudadanos de primera y de segunda categoría, para que los migrantes campesinos disfruten del mismo nivel de vida que los habitantes de las ciudades?
  • ¿Se reconocerán los derechos de las empresas privadas y se iniciará un proceso para abolir progresivamente los privilegios de los monopolios estatales?
Investigadores del Deutsche Bank asumieron, por su parte, el desafío de buscar respuestas a los interrogantes que se abrieron tras la convocatoria al Tercer Plenario. Estos son algunos de los puntos más llamativos (y controvertidos) de sus pronósticos:
  • China reducirá hasta en 90% las barreras de entrada (o sea, las restricciones a los inversionistas privados) a mediano plazo en sectores económicos importantes.
  • Se acentuará significativamente la apertura comercial, con la autorización a firmas extranjeras para que participen en el mercado de servicios.
  • En un período de tres a cinco años se consolidará la liberalización del sector financiero, lo que abrirá las puertas a miles de pequeños y medianos bancos privados locales.
  • Muchas de las compañías estatales saldrán a cotizar sus acciones en la Bolsa y se creará un holding público que vigilará su desempeño, a semejanza de lo que ya está haciendo Singapur, su floreciente vecino.
¿Cuánto de esto se traducirá en reformas concretas? Por ahora, resulta difícil predecirlo, pero no hay duda de que la actual dirigencia china se propone actuar con parejas dosis de audacia y prudencia para inaugurar la nueva era de transformaciones. El escueto comunicado con el que el Partido Comunista anunció el fin del reciente Plenario incluyó un comentario llamativo. Al referirse al plan de reformas para la próxima década, indicó que la intención es “cruzar el río avanzando cuidadosamente sobre las piedras”. La frase pertenece, en rigor, al legendario Deng Xiao Ping, quien la pronunció en 1978 durante otro Plenario del Partido Comunista, cuando le preguntaron cómo pensaba introducir las fuerzas del mercado en una economía tan rígidamente planificada.
La invocación a Deng, parece así, en estas circunstancias, un doble signo de ambición y cautela.
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Recuadro: Un enigma, cuatro escenarios
Los investigadores de la firma SinoMarkets pusieron en marcha una encuesta entre líderes de opinión chinos acerca de hacia dónde apuntan las tendencias a mediano plazo en términos de la evolución de la economía y de las instituciones políticas. Los resultados apuntan a cuatro opciones a las que se asignan niveles bastante parejos de probabilidad.
  • Una democracia al estilo chino. Surge un sistema multipartidario, con una vigorosa sociedad civil, una fuerte clase media, una economía en expansión, un papel decisivo y favorable a la cooperación en la política exterior. Esta opción recibe el 21% de los votos.
  • Democracia interna en el partido, conflictividad internacional. China cosecha los beneficios de un sistema político bipartidista, una transición económica exitosa y un avance hacia la libertad religiosa, pero se enfrenta a permanentes desafíos en su política exterior. Como la anterior, esta alternativa recibe 21% de respaldo.
  • Un partido fuerte enfrentado a desafíos económicos. El régimen unipartidario mantiene su poder, mientras la economía tiende a estancarse y el frente interno se complica. Por una cuestión de necesidad, China se inclina hacia una política externa encaminada a la cooperación. Esta es la alternativa más mencionada, con 34% de los votos.
  • Una catástrofe anunciada. El debilitamiento del control por parte del gobierno central se combina con una serie de fracasos económicos y la pérdida de legitimidad ideológica para configurar una tormenta perfecta que lanza al país a una crisis de extrema gravedad. Casi una cuarta parte de los encuestados le otorga credibilidad a este escenario

POLITICA

“El Congreso ha renunciado a todas sus facultades de control”
El jefe del bloque de la UCR de Diputados, Ricardo Gil Lavedra, dejará su cargo y su banca el 10 de diciembre. En una extensa entrevista analiza el papel del Parlamento nacional y el futuro político de su partido. Dice que la UCR puede ser el eje de una gran coalición no pejotista.
 
22 de noviembre de 2013
Por Agustín Alvarez Parisi

Ricardo Rodolfo Gil Lavedra es abogado, juez y dirigente de la Unión Cívica Radical que se destacó por haber integrado durante la presidencia de Raúl Alfosín el tribunal que en 1985 condenó a los militares que gobernaron el país durante la dictadura. Es un prestigioso constitucionalista, fue ministro de Justicia y Derechos Humanos de la Nación entre 1999 -2000 y Diputado nacional desde el 2009 hasta el próximo 10 de diciembre. Desde el 2010 es jefe de la bancada radical en la Cámara baja.

El diputado que en 2011 logró el Premio Parlamentario como mejor legislador lamenta que el Congreso de la Nación no tenga un papel relevante en temas que la sociedad reclama. “Tener el Congreso nada más que para lo que le interesa al Gobierno es una visión muy pequeña de la democracia”, asevera.

En otro tramo de la entrevista Gil Lavedra se mostró optimista sobre el futuro de su partido y sostuvo que el país merece la oportunidad de volver a ser gobernado por una fuerza no peronista.


- Culmina su mandato como diputado de la Nación. ¿Cuál es el balance de su tarea?

- Todo este período ha sido una época en la cual no ha habido gran actividad en el Congreso, por cierto en el 2010 sí, era cuando había una mayoría precaria donde nos permitió avanzar en muchas de las leyes, sobre todo de carácter institucional que se habían prometido en la campaña del 2009. Pero luego tanto en el 2010 y luego de las elecciones en el 2011 la agenda estuvo marcada por el oficialismo.

- Pero en el 2010 la oposición tenía mayoría…

- La mayoría de la oposición del 2010 fue una mayoría muy precaria no había consistencia entre las distintas fuerzas, en ese momento se iba desde Proyecto Sur al PRO, no era tan sencillo y el número de excedentes de diputados no era tanto. Ese Congreso, por un lado, impidió que esto siguiera siendo una escribanía por parte del Poder Ejecutivo y por el otro lado, se sancionaron muchos proyectos que tuvieron su media sanción muy importante como el Consejo de la Magistratura, la ley que regula el trámite de los Decretos de Necesidad de Urgencia y delegación delegada; el 82 por ciento móvil; se avanzó en proyectos como el acceso a la información, en publicidad oficial, el INDEC, pero muchos de estos proyectos que se aprobaron en diputados al no tener mayoría en el Senado no se convirtieron en ley.

- ¿A qué atribuye estos desencuentros en el Congreso?

- Sinceramente es una lástima más allá de oficialismo y oposición que el Congreso no pueda tener un rol más protagónico en muchos temas. Al haber estado en los tres poderes del Estado; he sido juez, ministro y ahora legislador, la percepción que tengo es que hay muy buenos legisladores en el Congreso y de todos los bloques y sinceramente si uno saliera de esta lucha entre Gobierno y oposición, se podría avanzar en muchísimas iniciativas. Hay muchas materias en las cuales es posible llegar a un acuerdo genuino entre todos los bloques transversales; por ejemplo en materia de seguridad, como no es posible avanzar en leyes en materia de seguridad pública que no es patrimonio de ninguna fuerza política, la ley Penal Juvenil como no se ha podido sancionar, el observatorio en materia de política criminal, un proyecto de seguridad democrática que firmamos entre todos los bloques, en fin. Tener el Congreso nada más que para lo que le interesa al Gobierno es una visión muy pequeña de la democracia y me parece que malversa la potencia que podría tener este Cuerpo en muchos aspectos.

- ¿Por qué cree que no se logran muchos acuerdos?

- Bueno por tener una visión agonal de la política, una visión muy mezquina, no puede ser que el Congreso esté únicamente para aprobar las iniciativas del Poder Ejecutivo. Si el PE le diera a sus legisladores, que entiendo que tienen que apoyar a su Gobierno, la posibilidad de un mayor margen de autonomía, el Congreso podría funcionar mucho más y mejor.

- ¿Cuál es el rol que le asigna al Congreso de la Nación?

- El Congreso argentino ha renunciado a todas sus facultades de control, que son importantísimas. La Cámara de Diputados es una gran asamblea con 257 diputados de distintas ideologías de todo el país-. Su producción normativa no puede ser mucha, dicho de otra manera nadie puede esperar que el Congreso sancione más de un número limitado de leyes por año, por la gran cantidad porque este tiene que ser la gran caja de resonancia de los grandes debates. Pero lo que sí el Congreso debería hacer y no hace es controlar la ejecución de sus propias leyes y aparte controlar el funcionamiento de los otros poderes, sobre todo del Ejecutivo. Los parlamentos modernos funcionan, por un lado con cierta delegación de materia legislativa por diferentes mecanismos al orden ejecutivo y a través de un control muy fuerte de un funcionamiento muy estrecho de las comisiones parlamentarias con las agencias del ejecutivo encargadas de llevar adelantes las políticas.

Y yo veo que esto acá lamentablemente no existe. El Congreso tendría que vigilar como se cumple las leyes que el mismo dicta, para ver cuáles son las correcciones necesarias, que haya una mayor interacción con el PE para verificar la marcha también de la administración. Ustedes son experimentados cronistas parlamentarios pueden advertir que el Cuerpo se encuentra desaprovechado en muchos aspectos, podría hacer muchísimo más de lo que hace.

- ¿Qué proyecto de su autoría que se haya convertido en ley quisiera destacar?

- Uno sería el de educación en las cárceles que fue la fusión de dos proyectos con otro de la diputada Adriana Puiggrós, que me parece un proyecto relevante. El proyecto de sangre y discriminación, es eliminar el interrogatorio sobre diferencias sexuales, eso como proyectos que fueron leyes. Luego por supuesto que tengo muchísimas iniciativas en materia de corrupción, de seguridad, de justicia…

- ¿En su debe, qué propuestas quedaron pendientes?

- Varios. En materia de corrupción creo que la manera de combatirla es cumplir con los preceptos constitucionales, es crear una fiscalía especial de lucha contra la corrupción, que tiene que ser la reconversión de la antigua fiscalía de Investigaciones Administrativas. Creo también que mientras se modifique la ley de Enjuiciamiento Criminal, se puede regular los procedimientos más abreviados en materia de juicios de corrupción que también lo he presentado. Bueno, en materia de justicia, el Consejo de la Magistratura después de la aventura de modificarlo está paralizado. Fui presidente de la Comisión de Justicia en el primer año y en ese año conseguimos una media sanción del Consejo de la Magistratura. Otra cuestión postergada es la reforma al reglamento para darle mayor agilidad al funcionamiento del Congreso. Es insensato que cualquiera sea el tema, tengamos diez horas como piso para realizar una sesión.

- La Corte Suprema le exigió al Gobierno que tome medidas urgentes contra el narcotráfico. También la Iglesia hizo un severo llamado de atención sobre el tema, ¿qué se puede hacer para combatir este grave flagelo de la droga y el narcotráfico?

- Toda esta situación que se está dando en torno a este problema, atañe a la ausencia de políticas públicas del Ejecutivo, que es el encargado de la lucha contra la droga y el narcotráfico. Hay que implementar políticas de Estado más eficaces para lograr la contención de este grave flagelo, pero es indudable que hay un vacío enorme en esta materia.

Una delegación de diputados radicales que viajaron a la zona norte de nuestro país para entrevistarse con los jueces y personal de gendarmería, comprobaron el estado de desatención de toda esta problemática. Tienen que haber una política centralizada, de contención; se necesitan más jueces, más fiscales, más gendarmería. ¿Por dónde entra la droga al país?, no entra por el Atlántico, no entra por la cordillera; entra por arriba, con lo cual esa frontera norte de la Argentina que tiene una extrema vulnerabilidad es donde tiene que haber una política más centralizada, no cabe duda.

- El oficialismo intentaría sacar antes que finalice este período ordinario la Ley de Reforma del Código Civil y Comercial. ¿Será posible?

- El año pasado se había avanzado muchísimo y este año de repente el oficialismo clausuró el debate. ¿Por qué?, por el 7D, esa es la verdad. Durante todo este año es cierto que algunos legisladores del oficialismo intentaron retomar el tema pero no lo hicieron. Habrá que preguntarse porque el oficialismo lo hace ahora….

Cada uno de los bloques ha presentado un pre-dictamen, habrá que analizar el marco de coincidencias conceptuales de cada uno de los dictámenes para ver cuáles son las posibilidades de avanzar. La UCR ha presentado un dictamen y obviamente tenemos nuestra posición tomada respecto del proyecto. Por cierto que todos plantean bastantes modificaciones. Vamos a discutir para ver cuáles son los grados de acuerdo…ya sea ahora o más adelante es muy importante que puedan sancionarse estas modificaciones al Código Civil y Comercial. Pero sancionar un código civil a la ligera nos vamos a oponer absolutamente y para hacerlo por consenso habrá que ver también si el tiempo da.

- 27 de octubre la UCR hizo a nivel nacional una buena elección. ¿En 2015 el radicalismo puede ser una alternativa de Gobierno?

- El radicalismo sólo no. Estamos viviendo tiempos en los cuales el sistema político se está reconfigurando, me parece que el sistema de partidos todavía se encuentra muy dañado, creo que la gente no cree en los partidos políticos hoy en día lamentablemente, pese a que son instrumentos sustanciales para la democracia representativa. Pero sí creo que la posibilidad de la reconstitución del sistema político pasa por las coaliciones, pasa por la posibilidad de reagruparse sobre la base de grandes denominadores, y en ese sentido creo que el radicalismo puede ser el eje de una gran coalición no pejotista, es decir una alternativa no peronista . Me parece que el país merece la oportunidad de volver a ser gobernado por una fuerza no peronista.

- ¿La experiencia de UNEN en la Capital Federal se podrá realizar en otros distritos?

- UNEN replica lo que ha hecho el radicalismo en 17 distritos. En esos distritos fue en alianza o con el socialismo o con la Coalición Cívica, con Libres del Sur, según el distrito con el que se trate. Por lo tanto, la construcción de una alternativa no peronista para el 2015 no cabe ninguna duda que pasa por frentes similares o análogas como fue UNEN en la Capital Federal.

- El radicalismo antes tuvo varias fugas hacia el kirchnerismo, ahora esas fugas de varios dirigentes y legisladores son hacia el massismo, ¿por qué pasa esto en su partido?

- Por la debilidad de los partidos políticos y por las ambiciones personales se produce esto, siempre las fugas son hacia el que ganó, es decir es gente que busca conchabo y acomodarse. Lo hacen porque la sociedad no castiga, lo cual está muy mal porque no puede haber una democracia representativa sin partidos políticos. Entonces todo este tipo de actitudes no cabe ninguna duda que debilita a los partidos.

- Usted está terminando su mandato como diputado nacional, ¿cuál es su futuro?

- Voy a volver a la actividad privada, yo no vivo de la política, por lo tanto voy a volver a mi estudio, a la academia, a la facultad, pero sin duda voy a seguir teniendo intervención con vocación de ayudar en cuestiones públicas.

- ¿Qué le deja su paso por el Congreso de la Nación?

- Me deja una sensación contradictoria el ver todas las posibilidades que tiene el Congreso, éste es un lugar donde se presenta un escenario de confrontación de ideas extraordinario, donde hay muy buenos legisladores con intenciones de dictar leyes, normas que puedan mejorar la vida de la gente. Por otro lado, tenemos algo muy atado a los caprichos del Gobierno, cualquiera sea el gobierno y esto me parece que desluce la actividad legislativa, la esteriliza.

Pero reitero, me voy satisfecho, con una experiencia muy rica y de haber cumplido mi tarea legislativa con honestidad. Me llevo muy buenos recuerdos, he conocido gente muy buena de todos los partidos, guardo también un gran reconocimiento hacia los diputados de mi bloque de la Unión Cívica Radical que me han dado el honor de poder conducirlos durante estos tres últimos años. También quiero destacar el hecho de que mis pares me hayan elegido como el diputado más laborioso del año y obtener el Premio Parlamentario que otorga precisamente esta revista. Mi deseo es que el Congreso pueda fortalecerse, que vuelva a cumplir las funciones que la Constitución les da sobre todo para el bien de todos los argentinos.

ECONOMIA

La aceleración de la devaluación gradual no es la solución

noviembre 25, 2013

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La devaluación gradual acelerada como revelación de la futura política cambiaria.
Desde que CFK reasumió la Presidencia, en el mercado oficial de cambios se devaluó a un ritmo del 52% anual, equivalente al de la semana anterior, es decir durante la gestión de Axel Kicillof al frente efectivo y luego formal del Ministerio de Economía.
Si la inflación se mantuviera en el 25% anual, y el atraso cambiario estuviera alrededor del 56%, como lo calculamos en la nota publicada ayer en estas mismas columnas, teóricamente esta metodología podría resolver el atraso en dos años, es decir a fines del 2015 en vísperas de entregar el gobierno.
Esta metodología fue aplicada con éxito por Delfím Netto, como ministro de Hacienda del Presidente General Costa y Silva desde 1967 a 1974, logrando una fuerte expansión de las exportaciones, y de la economía en general, mientras mantenía un control sobre el resto de las variables económicas, en particular la inflación.
La sustancial diferencia con el Brasil de 1967.
Pero el General Costa y Silva sucedió en la Presidencia de Brasil al General Castelo Branco, después que su gran ministro de Planeamiento Roberto de Oliveira Campos había reordenado la política económica heredada de Goulart, saneándola de todos los vicios del populismo, sin haber alcanzado a eliminar la sobrevaluación monetaria, con un tipo de cambio realista, Esto le tocó hacerlo a Delfim Netto, con espectacular resultado para la economía brasileña. Yo fui invitado a San Pablo por Oliveira Campos en esa época y pude observar directamente la situación.
La diferencia con la situación argentina actual es que nosotros nos hallamos al límite de la capacidad de espera, y por tanto no se puede aplicar ningún tratamiento gradualista.
En lo va del mes de noviembre se han reducido las reservas en alrededor de 1500 millones de dólares, y faltan cuatro días hábiles, por lo que probable que lleguemos a 2.000 millones de perdida.
Es decir para agotar las reservas disponibles, inferiores a las reservas totales -del orden de los 20.000 millones-, faltan escasos 10 meses, pero a ese extremo no se puede llegar.

EL PRINCIPIO

En el día de la fecha doy inicio a una etapa diferente de comunicar a los diferentes amigos las noticias, las ideas, las historias, las encuestas ,las opiniones, las editoriales, políticas, económicas y culturales como así también las inquietudes sociales y deportivas.
Desde ya los invito a participar.-