Una democracia profunda en lo social y en lo económico debe acompañarse de una macroeconomía sin atajos y consistente. La crisis derivadas de la ausencia de modelos sólidos y equilibrados a la larga desarman la realidad social y desafían la voluntad democrática en especial en los sectores más postergados.
La inestabilidad y la volatilidad son costosas para la economía y también para el equilibrio social. Los ajustes correctivos siempre duelen más entre los que menos tienen. Las recetas fáciles, la emisión de dinero que no tenga en cuenta la demanda de moneda local, o el endeudamiento externo alentado por la globalización financiera, que exceda la capacidad de repago en el largo plazo, condicionan las bondades de la democracia para mejorar la calidad de vida.
En estos treinta años, Argentina experimento todas estas opciones simples y caminos alternativos que finalmente, desembocaron en una inflación alta y en desequilibrios fiscales y cambiarios.
Las recetas fáciles terminan desarticulando la organización económica y disminuyendo la calidad percibida en la democracia.
"Los economistas no solo deben saber de modelos económicos sino también deben comprender la política, los intereses, los conflictos y pasiones- (la esencia de la vida en sociedad)-. Por un breve periodo, puedes hacer cambios por decreto, pero para que estos cambios persistan, tendrás que armar coaliciones para acercar a la gente. Tendrás que ser un político.-
Eduardo Costas
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