sábado, 1 de febrero de 2014

ECONOMIA

Subir la tasa de interés con igual déficit fiscal CIUDAD DE BUENOS AIRES (Economia & Regiones). Hace años que el BCRA sufre la dominancia fiscal y no puede delinear y aplicar libre e independientemente su política monetaria. En Argentina hay una fuerte y creciente dominancia fiscal. La política monetaria se encuentra totalmente subordinada a financiar al Tesoro, cuyas necesidades de financiamiento crecen sostenidamente año tras año, impulsando el señoreaje y el desequilibrio en el mercado de dinero. En este marco de dominancia fiscal, el BCRA siempre mantuvo una política monetaria intervencionista con pequeñas devaluaciones nominales muy inferiores a los niveles de inflación. En línea con lo predicho por la teoría sobre las crisis bancarias, se inició una corrida contra las reservas del BCRA que fue creciendo mes tras mes. El gobierno en lugar de atacar las causas puso el cepo y creó un monstruo de dos cabezas: dólar paralelo y brecha cambiaria, es decir agrandó los problemas. En consecuencia, el drenaje de reservas se acelera y parece irreversible, mientras que la cotización del dólar blue y la brecha siguen aumentando. Las expectativas de devaluación, de inflación y el aumento del nivel general de precios se potencian. El cepo cambiario contiene coercitivamente la demanda de dinero, que si llegara a caer multiplicaría exponencialmente los actuales problemas inflacionarios. Sin embargo, hace algunos días el escenario cambió. Ante la aceleración de la tasa de caída de las reservas, el gobierno optó por dejar de defender el valor del peso y permitió que el dólar oficial superara los $8. Es decir, una devaluación del 20% en un día, del 23% en los primeros 20 días de enero y del 43% contra el enero del año anterior. No fue el único cambio. Paralelamente se implementaron otras medidas como permitir a personas físicas la compra de dólares para atesorar, sin que ello implique un abandono del cepo, y una suba de tasas de interés nominal que paga el BCRA en sus colocaciones de deuda. En el último trimestre de 2013 el dólar dejó de ser ancla anti inflacionaria cuando el BCRA comenzó a acelerar la tasa de devaluación. Ahora, el salto nominal del dólar de 6.8 a 8 pesos implica que el gobierno decidió permitir un mayor ajuste vía precios para que el ajuste vía cantidades sea menor y así, preservar las reservas. Si tenemos en cuenta que actualmente el tipo de cambio real de equilibrio de largo plazo de Argentina es más bajo que en los 90s, podemos entender que el tipo de cambio real de Argentina tiene una natural tendencia apreciadora que no se puede modificar. En este contexto en el cual no se reduce la dominancia fiscal y el señoreaje (emisión de pesos para financiar al Tesoro), el salto devaluatorio del tipo de cambio oficial se trasladaría a precios rápidamente potenciando el círculo negativo: la aceleración devaluatoria impactaría negativamente en las expectativas de inflación, en las expectativas de devaluación futura y en un aumento de la cotización del dólar negro. Peor aún, el salto devaluatorio y la inflación resultante provocarán una marcada caída del salario real (y de los ingresos y contratos en general) induciendo un ajuste de nivel de actividad. Es decir, la profundización de la crisis cambiaria, con aceleración de precios impactará negativamente en la actividad económica en el mediano plazo. Suba de tasas nominales Tras la brusca devaluación y el anuncio de supuesto levantamiento de las restricciones para la compra de moneda extranjera, el Central empezó a subir las tasas de interés. A priori esta medida intentaría moderar la inflación que trae aparejada una devaluación mayor al 43% anual y fortalecer la demanda de dinero que exhibe caídas en términos reales en sus tramos más líquidos, como el circulante y las cuentas corrientes

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