sábado, 25 de enero de 2014

Economía

La nueva estrategia cambiaria

El Gobierno y el dólar


Una de las noticias económicas más relevantes de los últimos días, además de la bienvenida vuelta de CFK a la escena pública, fue la suba de $ 23 centavos del dólar oficial del miércoles 22. No sorprendió, claro está, la dirección del movimiento sino su magnitud. En sólo una jornada el peso se depreció más de 3,5% contra “el billete”. “Las autoridades han tomado nota de que el sendero de minidevaluaciones, de tan anticipadas que eran, agravaron el ataque sobre las reservas”, opina el economista Nicolás Dujovne. El BCRA abandonó su “tablita” de devaluación (acelerada pero gradual) del 5-7% mensual de los últimos meses, y adoptó una nueva estrategia, de shock, que hasta entonces había buscado evitar.
El objetivo es el mismo: proteger las reservas.
La tendencia quedó ratificada al otro día, cuando se produjo otra de las noticias más relevantes de las últimas jornadas, sino del año: “el billete” subió $ 61 centavos (luego de haber navegado bien por arriba de $8 antes de la intervención –venta- del BCRA) y batió un nuevo récord. Así, la creencia de que estaríamos entrando en un régimen cambiario distinto, una especie de flotación libre sin administración (o, al menos, hasta que el dólar llegue a un nivel de “convergencia aceptable”), ganó fuerza.
El viernes, antes de la apertura de los mercados y contra todos los pronósticos, el Gobierno decidió aflojar el “cepo” cambiario. Sin dudas, la noticia del año. Se permitirá, desde el lunes, volver a comprar dólares para atesoramiento (con un recargo del 20%, similar al aplicado al “dólar turista”, y previo paso por la AFIP) y se redujo del 35% a 20% el anticipo de Ganancias para compras en el exterior vía tarjeta. Pese a la rebaja, y por la devaluación, el “dólar turista” es más caro que antes. Ahora es de entre $9,50-$10.
Hasta aquí, los datos. Quedan, por supuesto, muchas incógnitas. ¿El BCRA estacionará el dólar en estos niveles, o un poco más arriba? El viernes, el dólar oficial subió otros $23 hasta $8,02, pese a que el jefe de Gabinete había dicho a la mañana que había llegado a un “nivel de convergencia aceptable”. Recién la semana que viene se sabrá cuánto recorrido alcista le queda al “billete”. Según Miguel Bein, el nuevo rango de flotación será entre $ 7,75 y $8,25, mientras hay otros que creen que podría llegar más cerca de $8,50. La otra pregunta es si servirá para proteger a las reservas, el principal objetivo de la nueva estrategia cambiaria, que siguieron cayendo en la semana y pronto perforarán el piso de los US$ 29.000 millones.
El dólar paralelo, que había superado los $ 13 el jueves, cayó más de $1 el viernes, aunque no se sabe si la tendencia se mantendrá hacia adelante. El aflojamiento del cepo, cuya operatoria aún no se conoce claramente, debería, en principio, llevarlo más para debajo de lo que está actualmente.
Por lo tanto, habrá que monitorear de cerca tres variables: reservas, dólar oficial y dólar paralelo.
El objetivo de máxima del Gobierno es hacer caer el dólar paralelo (y, con ello, la brecha), retomar una senda de devaluación gradual del dólar oficial y ofrecer mejores incentivos para que el agro liquide la cosecha a partir de marzo, mientras se espera la llegada de los elusivos dólares frescos que el Gobierno está buscando en distintos lugares. Si bien dólar más alto y las otras regulaciones creadas en los últimos tiempos podrían desincentivar la demanda indirecta de dólares (autos, viajes, tarjeta, etcétera), el aflojamiento del cepo podría acentuar el ataque sobre las reservas. Comprar dólares oficiales y venderlos en el mercado paralelo, dado el diferencial de precios, es una opción, si bien ilegal, atractiva.
Equilibrio se busca
La carencia de un plan integral y la instrumentación de medidas aisladas, una crítica recurrente a la política económica oficial, es una amenaza latente que podría no sólo hacer naufragar la voluntad oficial sino dejar a la economía en uno, o varios, niveles de nominalidad más altos que los actuales. La clásica carrera precios-dólar que, sin excepción, termina mal por donde se la mire. Por lo tanto, será necesario que el Gobierno adopte más medidas, sobre todo en el frente fiscal y monetario, que le den credibilidad al nuevo esquema de precios relativos.
“Si no se ataca la dominancia fiscal, no hay chances que el tipo de cambio oficial no siga subiendo, la inflación no siga acelerándose y el dólar paralelo y la brecha cambiaria continúen aumentando; tampoco que el empleo y nivel de actividad económica deje de debilitarse”, opina Diego Giacomini, economista jefe de Economía & Regiones.
“La modificación en la política cambiaria deber ser acompañada por una corrección significativa del déficit fiscal que permita reducir el financiamiento monetario al Tesoro y un ajuste en las tasas de interés”, opinan desde la consultora ACM.
Inflación, actividad y paritarias
Donde no parece haber muchas dudas es en materia inflacionaria. La devaluación, coinciden los economistas, le pondrá más presión a una tasa de inflación que se viene acelerando. En 2013 se registró la inflación más alta de la era kirchnerista. En diciembre, los precios subieron entre 3% y 4%, según diversos indicadores y los anticipos de enero muestran que el alza del primer mes del año sería aún mayor. “El traspaso hacia la inflación del salto en el tipo de cambio oficial será importante en los próximos meses, al igual que el impacto negativo sobre la actividad económica”, opina Miguel Kiguel.
En la misma línea se ubica Miguel Bein. “Va a generar, obviamente, una aumento de la inflación de febrero porque los productos principales de la canasta de consumo popular (la carne, la harina, el aceite, el azúcar, el arroz y la leche) son todos de exportación”.
Con paritarias a la vuelta de la esquina que ya se perfilaban conflictivas por la suba de precios del último trimestre de 2013, el nuevo shock inflacionario producto de la devaluación augura negociaciones aún más complejas. “En este contexto, los acuerdos salariales negociados en los próximos meses serán fundamentales como ancla nominal, ya que existen importantes riesgos de una espiralización. Por ello, habrá que monitorear si los aumentos salariales serán finalmente inferiores al 30% anual. En caso contrario, las perspectivas serán muy preocupantes”, opina Kiguel. Tal como se preveía a finales del año pasado, la cuestión cambiaria seguirá dominando el debate económico. Continuará…

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