Hiperinflación y Ave Fénix
Desde hace aproximadamente dos años venimos sosteniendo que nuestro país está en la senda de la hiperinflación. Distinguidos colegas pensaban que un simple “service” o algún retoque, Argentina retomaría nuevamente la senda de expansión económica e inclusión social. Asimismo, expresaban que el mercado cambiario marginal, blue, negro o libre como se lo quiera designar era un mercado pequeño, insignificante, sin ninguna relevancia macroeconómica y social. Incluso fijaban el valor de la moneda local en función de cantidad de reservas en dólares con que cuenta el BCRA y la base monetaria. Craso error porque no tienen en cuenta que el individuo más que relaciones matemáticas se guía por su propias expectativas de cómo vea el futuro que va más allá de una simple relación cuantitativa. Importancia de la psicología en las decisiones individuales y colectivas. Hoy el dólar vale 11/12 pesos en ascenso y es el valor de referencia para fijar precios de las mercancías y servicios
¿En qué fundamentábamos nuestra tesis? En algo muy simple: lo que en aquello que en los negocios se conoce como “probabilidad subjetiva” producto de la experiencia del que maneja el negocio (en nuestro caso nuestra experiencia profesional y la simple lectura de la historia económica argentina de estos últimos 70 años (1943-2013).
Como el Viejo Vizcacha, nos pusimos, en vez de elaborar modelos econométricos y macroeconómicos complejos generalmente de escaso valor predictivo, a observar -a vuelo de pájaro- algunos hechos públicos que gestaron Presidentes de la Nación y Ministros de Economía. JDPerón/M.Miranda (inflación, en un acto de celebración del 17 de octubre expresó: “han visto ustedes alguna vez un dólar”); A.Frondizi/D.del Carril (aumento salarial 85%/inflación 105%); A.Illia/E.Blanco (nacionalización depósitos bancarios); JDPerón/J.Gelbard (inflación 0); Isabelita/R.Zinn (“Rodrigazo”); R.Videla/M.de Hoz (“tablita”); R.Alfonsin/JLMachinea (Plan Primavera); CSMenem/E.González (Plan Bonex); F.de la Rua/D.Cavallo (“corralito”); E.Duhalde/Remes (“corralón”); Cristina/A. Boudou (expropiación AFJP); Cristina/C.Fernández (cepo cambiario); Cristina/Kicillof (control de precios y de ganancias). Resumiendo, estos son algunos de los resultados obtenidos en las decisiones de política económica llevadas a cabo a lo largo de estos 70 años que nos han llevado a la decadencia como país en el concierto internacional y regional. No es el propósito referirnos a las personas sino a las políticas públicas formuladas y ejecutadas.
No ha llegado el momento que nos formulemos como pregunta: ¿qué es lo que ha fracasado y qué nos ha llevado a esta triste situación como sociedad y como individuos?
Para ello, con el propósito de aportar ideas, no se nos ocurrió otra cosa que acudir a las obras de un distinguido ingeniero nuclear, empresario y profesor japonés Kenichi Ohmae; autor de varios libros cuya lectura es recomendable para todos aquellos que sientan vocación por la función pública. Por ejemplo, “The Next Global Stage (Challenges and Opportunities in our Borderless World); The Invisible Continent (Four Strategic Imperatives of the New Economy); The Borderless World (Power and Strategy in the Interlinked Economy)e; The Evolving Global Economy (Making Sense of the New Economy); The End of the Nation State (The Rise of Regional Economics); The Mind of the Strategist (The Art of Japanese Business). Kenichi Ohmae se burla de los modelos económicos que se enseñan en las Universidades por falta de realismo.
A continuación citaremos sólo algunos párrafos del libro “Continente Invisible”, lo define como un mercado sin fronteras que combina la nueva economía con la economía tradicional y consta de cuatro dimensiones: dimensión visible: conjunto de transacciones de intercambio de productos locales; dimensión sin límite, que consiste en la necesidad de que las empresas adquieran insumos de cualquier parte del mundo para producir bienes de calidad a precios competitivos; dimensión cibernética mediante internet que suministra información y servicios a todo el mundo y finalmente dimensión de altos multiplicadores: apalancamiento entre préstamos y acciones, donde el mercado recompensa a las empresas.
Por consiguiente, se requieren nuevas reglas de la economía: En primer lugar, la información fluye a lo largo y ancho del Continente Invisible, atravesando naciones o corporaciones; en segundo lugar, cualquiera puede entrar fácilmente al Continente;. cualquier nación, empresa, grupo o individuo puede ingresar y finalmente, el nuevo Continente considera a todos por igual.
En el Continente Invisible las decisiones no se toman centralizadamente sino en base a “plataformas”, destacándose el lenguaje que es el inglés, la moneda que es el dólar y supone la existencia de mercados abiertos.
En el Continente Invisible el flujo de riqueza sucede mediante el arbitraje constituido por la cadena de valor en red; eliminación de intermediarios que no añaden valor; operaciones localizadas en cualquier parte del mundo; expansión de las actividades a nivel global; los pagos se mueven libremente; las transacciones van más allá de la intervención gubernamental; los profesionales no se basan en “credenciales” sino en el valor percibido por cada cliente; los empleos pueden estar en cualquier lugar; las cadenas de suministros pueden reducirse drásticamente; se pueden formar o disolver alianzas conforme a las necesidades. Además del arbitraje, existen otras diferencias con la economía tradicional como son la: rapidez y la escala.
¿Qué deberían hacer los países en estas circunstancias? En primer lugar, tener una moneda estable y atractiva; en segundo lugar, abrir los mercados y finalmente fomentar la participación en la economía cibernética.
¿Cuáles son los retos futuros? En principio, el valor del trabajo requiere la existencia de mercados laborales abiertos y eficientes. En nuestro país la ley de asociaciones profesionales tienen su fundamento en la Carta del Lavoro de B. Mussolini del año 1927 agravada por el transcurso del tiempo. Los Gobiernos deberían plantearse el problema cuál debería ser su nueva estructura formal. El proceso democrático, al desaparecer las fronteras nacionales, permitirá formas nuevas más efectivas de democracia. La educación es un factor crítico: es decir, además de las habilidades técnicas que cada individuo adquiere en sus estudios, se deberían considerar las relaciones humanas y la confianza en sí mismo. Finalmente, permanente auto-renovación: todos los individuos tendrán acceso a los recursos necesarios para alcanzar el éxito, pero deben acostumbrarse asimismo a cierto grado de incertidumbre en el futuro.
Para aquellos lectores que estén interesados en profundizar u obtener mayor información pueden recurrir a www.resumido.com/es/libro.php/158*6. Agradecemos a nuestro amigo, el Prof. Dr. José Podestá, que nos haya provisto y recomendado las obras del Profesor Kenichi Ohmae.
Al respeto, mi amigo Podestá, expresa lo siguiente: “En la economía de la información y del conocimiento, en donde lo nuevo que no cambia es el cambio (porque es continuo y acelerado), el economista al frente del Ministerio de turno si no está atento a las señales del contexto global e interno (la gente/el ciudadano) es quien hoy tiene el poder porque “está informado”y por ello las variables “varían”, continuamente) también debe tener un pensamiento estratégico y anticipador. Lo que la realidad argentina muestra a través de los controles históricos es que no sirvieron y terminaron generando en la población un mal mayor. Si un economista estudió para hacer tales prácticas evidentemente el puesto no es para él. ¿Por qué? Porque no se puede conducir la economía de un país, en un mundo globalizado/ “Continente Invisible de modo reactivo y, lo que es peor, anclado en telarañas ideológicas que fueron desmitificadas desde la caída del Muro de Berlin. Los argentinos merecemos más respeto y consideración de la dirigencia política, porque para ello se les delegó la representación”.
Kenichi Ohmae en artículo señala el fracaso de la macroeconomía keynesiana en cuanto a los gastos en obras públicas y estímulos monetarios. El modelo keynesiano está focalizado esencialmente en la “demanda agregada” de una economía cerrada, no pudiendo funcionar en una economía de un mundo sin límite. Asimismo, rechaza el excesivo control centralizado por parte de la burocracia estatal tanto en los aspectos administrativos como financieros en desmedro de los gobiernos y comunidades locales. Los Gobierno locales tienen menos interés en formular iniciativas locales debido a las ingerencias de los Gobiernos centralizados. Por otra parte, critica los altos costos que el Estado nacional despilfarra en asistencia social (en materia sanitaria y cuidado de la tercera edad).
Una vez más, nuestro propósito ha sido en generar debates y discusiones en la sociedad a los efectos de crear las condiciones para un cambio profundo -especialmente en la mente de los argentinos- para que nuestro país pueda resurgir como el Ave Fénix. El Ave Fénix era un Ave mitológica que se consumía por acción del fuego cada 500 años para luego resurgir de sus cenizas. En nuestro caso, la decadencia económica, social, política y cultural de estos setenta años, ansía el resurgimiento como país que valga la pena vivir en él no sólo para nosotros sino para todos aquellos que desean hacerlo.
* El autor publicó en 1997 un trabajo titulado “La Globalización económica y su impacto en las finanzas públicas” como resultado de una beca otorgada por el Servicio Alemán de Intercambio Académico (enero/abril de 1997), reproducido en “Ensayos de Economía del Estado. Errepar SA.
Prof. Guillermo Sandler
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